Relato electoral de España — CARLES CASTRO

Relato electoral de España - Carles Castro

En el libro Relato electoral de España su autor, Carles Castro, analiza los cambios de gobierno en España de 1977 a 2007 y las causas que los propiciaron. Castro es Doctor en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona, y actualmente trabaja como redactor de información política y análisis electoral en el diario La Vanguardia.

El texto es una radiografía de tres décadas de historia electoral española que presenta un pormenorizado análisis de las estrategias y relatos utilizados por los principales partidos del mapa político español. Para ello, Castro divide el libro en tres etapas históricas diferenciadas, que a su vez son el reflejo de la alternancia. La primera escenifica la llegada de Adolfo Suárez al poder y las primeras contiendas electorales, hasta la conquista de las instituciones por parte de los socialistas apoyados por una sociedad que ansiaba cambios y «reformas profundas» (Castro, 2008, p.65). La segunda analiza las causas del derrumbe del PSOE mientras Aznar lograba conformar un electorado de centroderecha que le permitiese el ascenso al poder. La tercera narra los años de gobierno popular y cómo en la segunda legislatura, ya con mayoría absoluta, el Ejecutivo se quita «la careta de centrista» (Castro, 2008, p.289) dando pie finalmente a la caída de la derecha.

Uno de los aspectos más interesantes del libro es la detallada explicación que ofrece su autor sobre las causas que han propiciado la alternancia o la continuidad electoral en España, una perspectiva que permite al lector comprender en profundidad  tanto el sistema político del país como el importante papel que jugaron determinados contextos y como fueron aprovechados por los distintos actores para lograr sus objetivos.

Además de éstos, Castro incide en otros elementos que han influido en la mencionada alternancia en España. Entre ellos destacan la figura del líder del partido y su habilidad para aglutinar electores de centro; la capacidad de construir un relato estratégico adecuado; la situación económica del país; los propios errores de los partidos o sus crisis internas, originadas por discrepancias ideológicas en el seno de los mismos; y la abundante corrupción, que ha azotado España durante toda su etapa democrática y ha afectado a los dos principales partidos. Sin olvidar los fenómenos contextuales que han desembocado en una alta o baja participación del electorado llamado a las urnas  –teniendo en cuenta que durante los 30 años que abarca el libro, una elevada participación ha sido sinónimo de cambio o ha vaticinado uno que estaba por llegar-.

En lo que se refiere a la crisis interna de los partidos, Castro hace hincapié en cómo, ya desde 1981, la lenta descomposición de UCD por las graves discrepancias internas que terminan con la dimisión de Adolfo Suárez desembocan finalmente en el intento fallido de golpe de estado del 23-F, y cómo este contexto provoca una movilización del electorado en defensa de la democracia que acabaría dando el poder a Felipe González en 1982. De la misma manera, analiza cómo ya desde 1993 la derecha de Aznar jugaría sus cartas para ofrecer «una imagen de notable vitalidad, en contraste con un PSOE anémico, arruinado y envuelto en mil dificultades» (Castro, 2008, p.162). Los populares aprovecharon en este caso la mala situación de un socialismo hostigado por los casos de corrupción –tras el estallido  del caso Juan Guerra y la mediatización del caso Filesa-, muy dividido internamente, desgastado por los años de gobierno y erosionado por lo que Castro denomina «la estrategia de la pinza» (Castro, 2008, p.131), es decir, ahogado entre el centroderecha y la izquierda comunista.

Sin embargo, Aznar aún debería esperar tres años más para gobernar. Y tal y como recoge el autor, en este caso la figura del líder jugaría un papel determinante. La fuerte y carismática imagen de Felipe González, unida a otros factores, consiguió movilizar el electorado de izquierdas hacia el «voto útil», logrando unos comicios con una elevada participación y una victoria socialista que «asombró al resto de Europa» y «destrozó los pronósticos de todas las encuestas publicadas» (Castro, 2008, p.151). Así, en 1993 los socialistas lograron resistir un primer envite de la derecha, cuya réplica llegaría en 1996 para derribarles.

Aquí también tuvo un papel importante la figura de Aznar, ya totalmente transformado, al que autor se refiere como «un auténtico depredador político» (Castro, 2008, p.23). Pero también fue esencial el cambio de estrategia comunicativa y mediática, plasmado en el relato que el líder popular logró articular en torno a la corrupción y los errores de los socialistas. Unos mensajes, en ocasiones desmedidos, que fueron creciendo en agresividad y cuyo objetivo no era otro que «despertar y soliviantar, convirtiéndolos en opositores activos» (Castro, 2008, p.125) a todos aquellos que hasta el momento no votaban al PSOE pero que tampoco lo hacían “en contra”. Y no sería hasta la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero, con «su política moderada (…) y su talante favorable al diálogo» que los socialistas conseguirían torcer la estrategia ideada por Aznar y cambiar el discurso, «obligando al PP a modular su creciente agresividad y su manifiesto desdén» (Castro, 2008, p.176).

No se pueden dejar de mencionar otros fenómenos coyunturales que han sido partícipes de la alternancia, como el atentado terrorista que tuvo lugar en Madrid el 11 de marzo de 2004, apenas 72 horas antes de las elecciones generales. La cuestionable gestión del mismo que llevó a cabo el Partido Popular en el gobierno tuvo su peso, y sin embargo no fue decisiva para su derrota electoral. Y es que, como defiende Castro en el libro, la caída de la derecha en 2004 ya venía impulsada por el cambio del Ejecutivo, que «se había quitado la careta centrista y decidía (…) aplicar su agenda oculta de reformas conservadoras» (Castro, 2008, p.289), y que había acelerado el despertar del electorado de centroizquierda. Y este viraje de Aznar, que había pasado del «patriotismo constitucional a un creciente autoritarismo constitucional» –que le permitía la mayoría absoluta que ostentaba-, concentró esos electores en torno a su principal rival: el PSOE.

Finalmente, cabe destacar cómo Castro señala fundamentalmente a ambos partidos, tanto el Partido Popular como el Partido Socialista Obrero Español, como herederos de las dos Españas, pero sobre todo como activos contribuyentes a la narración que ha sustentado durante años este relato que «asociaba el socialismo con la libertad y la democracia, y en el que la derecha española aparecía vinculada históricamente a la dictadura franquista» (Castro, 2008, p.149). Un relato que, dicho sea de paso, sigue en buena parte vigente en la actualidad del país.

C. Benlloch


Bibliografía

Datos de la obra

CASTRO, Carles, Relato electoral de España (1977-2007): Las claves de la alternancia en el poder durante tres décadas de monarquía parlamentaria. ICPS, Barcelona, 2008. 367 páginas.

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