Reseña de ‘Qué tenemos en la cabeza cuando votamos’, de HUGO HAIME

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Hugo Haime es Licenciado en Sociología en la Universidad de Buenos Aires, y especialista en Investigación de opinión pública, Inteligencia Competitiva y Estrategias. En 1999 fue premiado como el mejor encuestador de América Latina por el Centro Interamericano de Gerencia Política. Gran consultor y analista político y encuestador, ha participado en más de cien campañas electorales tanto a nivel nacional (presidenciales) como provincial.

El libro ‘Qué tenemos en la cabeza cuando votamos’, continuación natural de sus otros libros titulados ‘Votando imágenes’ y ‘La imagen del poder’, es un intento del autor por plasmar sus conocimientos sobre las conductas y los comportamientos del electorado. La encuesta es, según Haime, «un intento de abordar lo que piensan y sienten los sujetos sociales mediante preguntas» (HAIME, 2013:69). Pero destaca la importancia de comprender no las necesidades de los votantes, sino su significado verdadero, para poder afrontar de forma correcta una campaña política (HAIME, 2013:14). El encuestador explica perfectamente cómo distintas sociedades y sectores tienen necesidades o demandas que en apariencia pueden parecer similares pero que en realidad son totalmente distintas, lo que provoca que no puedan ser satisfechas del mismo modo (HAIME, 2013:17-19).

Desde el inicio de la obra Haime se manifiesta abiertamente en contra de la Teoría de la Espiral del Silencio, que nació en Alemania en los años 70 en pleno devenir de los medios de comunicación de masas. Se creía entonces —y según el autor todavía hay quien así lo piensa— que las opiniones de los electores (y por tanto sus comportamientos) cambiaban de acuerdo con lo que publicaban los medios. Sin embargo, Hugo Haime defiende que no hay ningún estudio internacional que demuestre que la publicación de encuestas influya sobre las conductas de los votantes de esa forma. Es decir, que no porque se publique una encuesta que diga que un candidato va a ganar esto tenga que cumplirse siempre. El autor y encuestador es ferviente defensor de no manipular los números y datos de las encuestas, pese a que asegura que algunos candidatos no comparten esa opinión y eso genera enojos y disputas.

También habla de la importancia de ser conocedor del terreno en el que se juega a la hora de recopilar y analizar los datos, pues esto es determinante para obtener buenos resultados. El segundo capítulo de la obra está dedicado a arrojar algo de luz sobre las razones por las que se equivocan las encuestas. Así, Haime da varios argumentos, entre los que destacan el hecho de que la gente no siempre dice lo que piensa al responder las preguntas de los encuestadores; que existe un porcentaje de votantes que «se suman al caballo ganador», es decir, que apoyan al candidato que creen que va a ganar; o de cómo se desarrollan las contiendas electorales (si generan mucho interés y expectación de los electores, si los candidatos tienen un alto o bajo conocimiento entre los votantes, si su imagen es positiva o negativa… etc); entre otras razones.

Haime desmitifica durante la obra varias creencias extensamente aceptadas, poniéndolas en duda. Entre ellas, el hecho de que los entrevistados contesten linealmente sobre lo que piensan y sobre lo que van a hacer, que gran parte de las decisiones se tomen en función de marcos mentales previos a las situaciones que se evalúan, (ya que en las decisiones intervienen las emociones), y que los sujetos sociales tomen sus decisiones de voto de acuerdo con el clima social que captan, tal como se deduce de la anteriormente mencionada ‘Espiral del silencio’. También que los medios de comunicación generen sin más la opinión pública. (HAIME, 2013:69). De hecho, llega a afirmar que «los mass media tienen influencia, pero nosotros no somos robot» (HAIME, 2013:74).

Por último, no podemos evitar terminar sin señalar los diez puntos que según el autor son indispensables como elementos estructurales que permiten pensar y diseñar una campaña exitosa en la que el candidato sea capaz de cumplir sus objetivos. Estos son: “un profundo deseo de poder por parte del candidato, claridad del objetivo político, voluntad puesta en acción, capacidad de conducción, mística ganadora, una estrategia definida, la flexibilidad para el cambio, tener un equipo y organización fuertes, contar con la información adecuada, y administrar los recursos económicos». (HAIME, 2013:206).

De estos diez, Haime reconoce que no todas tienen el mismo peso, y que tres son las más importantes: La primera, la vocación de poder del candidato —«quiero esto»—. La segunda, la capacidad de poder transmitir esa vocación, y por último la capacidad de poder hacer un buen diagnóstico de la situación —desde el punto de vista del contexto del país y la opinión pública, para ser capaces de ensamblar ambas—. Como bien resumen Haime: «Las campañas no son un invento de la imaginación publicitaria, sino que tratan de combinar lo que el país necesita con el hecho de explicarle a la población hacia dónde la quieres llevar» (INFOBAE, 2013).

C. Benlloch


Bibliografía

Datos de la obra

Hugo Haime, Qué tenemos en la cabeza cuando votamos. Sudamericana, 2013 (e-book). ISBN 978-950-07-4361-7

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